21.6.12

BREVE GUIA DE AYUDA: Abuso Sexual Infantil.



Vinka Jackson

Definición abuso sexual infantil:
Los protocolos de abuso sexual infantil a nivel internacional, desarrollados por expertos, son claros en indicar que toda conducta a de naturaleza sexual -en los hechos y hasta en los dichos-a la que se expone o somete a un menor de edad que no está en condiciones de elegir, discernir, y/o protegerse (porque no cuenta con los repertorios para hacerlo, y porque está en una situación de desventaja o indefensión), constituye abuso sexual infantil.

Tocaciones, frotaciones, besos, exposición a pornografía, masturbación (valerse del menor para hacerla, o inducirla en el niñ@), penetración vaginal/anal con objetos, digital (con los dedos) o violación, actividades sexuales donde se involucra a terceros, explotación sexual del niño… estas y muchas más, son todas formas –aisladamente y/o en conjunto- de abuso sexual infantil.Y si tiene dudas, consulte, pregunte, haga caso a su intuición.


Acciones de Cuidado y Prevención:
Para cuidar, hay que estar presentes. Sin tensión ni miedo, pero con atención y dedicación. La prevención y el cuidado son activos, proactivos. Una actitud despierta, consciente y dispuesta a la acción, se requiere constantemente. El cuidado es anterior a todo, y la prevención es parte del cuidado. Aquí no caben improvisaciones: es preciso planear, preguntarnos cómo lo haremos, pedir apoyos como familia, leer, conversar, no temer nombrar lo difícil, decir verdades, preguntar lo incómodo. No se arriesga la inocencia de nuestros niños por hablar; se arriesga en el silencio y la omisión.
Cuidamos con amor y por amor, para empoderar a nuestros niños. No sintamos que nos gana el miedo o que llamamos a la desgracia porque nos planteamos seria y honestamente la pregunta sobre el abuso sexual infantil: qué hacemos frente a éste, cómo nos comprometemos en su superación, qué haríamos si debemos enfrentarlo como familia, cómo apoyamos a otras familias que deben atravesar esta experiencia, de qué forma conminamos a instituciones y comunidades a hacerse parte y hacerse cargo sin más demoras ni excusas.

Veamos a los niños como sujetos de derechos. Enseñemos a nuestros hijos cuáles son. Ayúdemoslos a explorar preferencias y límites. Seamos coherentes con el cuidado en casa: de nosotros, con nuestra pareja, con otras personas, y otros niños. Que los pequeños vean en los grandes referentes de respeto, protección, consideración, compromiso familiar y ciudadano. Necesitamos ser guías en el cuidado y la confianza. No podemos contagiar a nuestros peques de
una desconfianza general que, en su incapacidad para diferenciar tonalidades y benevolencias entre personas o experiencias, asimismo los termina exponiendo a otros daños (como temerle a la vida plena). Más bien se trata de pasear, recorrer el barrio o la ciudad, visitar amigos y familiares, disfrutando el momento y permitiendo a una suerte de Pepe Grillo interior, recordarnos siempre de lo importante de nuestra presencia protectora y de lo afortunados que somos de poder estar cerca de nuestros críos.

En el tono de nuestra actitud y emoción, mientras cuidamos, estamos entregando decenas de mensajes que, aunque quizás difíciles de notar o traducir para un niño pequeño, están quedando en él, o en ella. Mensajes como “me importas”, “cuenta conmigo”, “los grandes estamos para proteger”, “yo te cuido, yo te quiero”… lejos, al menos para mí, las palabras más hermosas y cargadas de poder que alguien pueda regalarnos en una vida.

No tenemos que hacer esto solos. Es importante levantar entre todos un “cerco adulto” alrededor de nuestros niños -formado por nosotros los grandes: sus familias, instituciones, el Estado, la sociedad completa-. Puedo imaginar este cerco como un infinito triángulo con al menos 3 vértices y 3 tareas imprescindibles, destinadas a minimizar el riesgo de ocurrencia de abusos y amplificar el radio y potencia de nuestras acciones de cuidado. Estas son: Informarse, reducir oportunidades de riesgo y conversar con nuestros niños.


1.Informarse :En CHile, recomendable los sitios web de UNICEF Chile, ACHNU, Corporación Paicabí, Previf, www.inocenciainterrumpida.net, Guía Clínica Minsal (disponible para bajar online), Congreso
Nacional, entre otras fuentes. Imprescindible conocer Derechos del Niño, Legislaciones vinculadas al Tema Infancia y Cuidado, y los Organismos de ayuda y orientación.

Preguntar a nuestros parlamentarios, consejales, profesionales de la salud, la justicia, educación, qué están haciendo en materia de protección de la infancia. Hacer seguimiento de proyectos de ley que nos importan. Hace poco se aprobó ley de Registro Nacional de Pedófilos einhabilidad laboral. Pero la ley de Prevención Obligatoria de abuso Sexual infantil en jardines y colegios todavía espera aprobación, así como la urgencia al proyecto de ley para la imprescriptibilidad de delitos sexuales contra menores. Estemos atentos.
2. Reducir oportunidades de riesgo, algunos TIPS 
Recordar que no existe un perfil inequívoco de los abusadores. Más del 80% son conocidos y familiares; apenas un 5% son completos extraños.
Ponderar cuán seguras son situaciones donde un adulto y un pequeño se encuentren solos. Elegir situaciones grupales, toda vez que sea posible.
- Ponderar seguridad de situaciones donde adolescentes o jóvenes estén solos con niños muy pequeños. Es preferible que múltiples adultos estén presentes también, supervisando.

- Seamos un ejemplo, ya sea evitando situaciones de soledad con menores o bien, si son confiados a nuestros cuidado por alguien que no nos conoce bien (otro apoderado, por ejemplo), entreguemos cuanta información podamos sobre nosotros.

- Si nuestros niños son invitados a otras casas, conozcamos a los papás y mamás, preguntemos quiénes más estarán en la casa o pueden llegar de invitados; y en caso de imprevistos –si los padres deben salir de improviso por una emergencia o a comprar algo- tener muy en claro con quiénes se quedarán nuestros niños.

- Conocer bien criterios de cuidado, de prevención y de respuesta frente a denuncias de
ASI en los establecimientos prescolares y escolares donde asisten nuestr@s niñ@s (pedir referencias del personal, antecedentes, evaluaciones). Evitemos matricular a nuestros hijos en lugares donde no se tomen las medidas adecuadas: preguntemos por acreditación educadores,
empadronamiento JUNJI, y plan de prevención de abusos y de enfrentamiento de estas situaciones si ni dios quiera ocurren.

- Insistamos a los administradores o responsables de establecimientos educacionales o recreativos, que valoramos acciones explícitas coherentes con una alta ética del cuidado, y específicamente, en torno al abuso infantil.Hagamos público nuestro conocimiento de quienes omiten estos estándares.

- Realicemos evaluaciones asimismo de nanas, baby sitters, choferes de transporte escolar, monitores, entrenadores, o personas conocidas (otros apoderados o vecinos del barrio) con quienes dejemos a nuestros hijos. Expliquemos por qué, comentemos que somos conscientes de realidades como el ASI: quienes están comprometidos con estos temas, entenderán nuestro celo.

- Si nuestros hijos participan de grupos -scouts, deportes, pastorales- conozcamos a sus líderes y preguntemos bien por sus programas (anuales, mensuales, diarios) de actividades. Preguntemos por sus protocolos ante situaciones de emergencia general, y de respuesta ante situaciones de sospecha o denuncia de ASI.

- Hablemos con nuestros niños cada vez que salen del colegio, de sus actividades, o de estar al cuidado de otra persona (así sean nuestros propios familiares). Queremos saber cuán bien lo han pasado, especialmente, para notar señales de lo contrario si alguna vez no son tan expresivos (indicando algún malestar silenciado, el que sea).

- Acompañemos a nuestros hijos a la plaza, a jugar en la cuadra, en el barrio, el patio del edificio, el condominio; estemos cerca en la playa, la parcela de los tíos, el picnic multitudinario. Permitamos que jueguen con sus amigos, pero también dejémosles saber que estamos accesibles y cercanos, para lo que sea necesario.

- Con nuestros hijos más grandes, tengamos la buena disposición de ir a buscar y dejar, de coordinarnos con otros papás de confianza. de preguntar en colegios o lugares donde se realizan fiestas quiénes son los adultos o productores responsables, qué pasa en situaciones de emergencia (desde terremotos, incendios, hasta presencia abusadores).

- Estemos atentos a las actividades que desarrollan nuestros hijos en computadores de escuelas, colegios, o del hogar. Internet es una gran herramienta, bien usada. Pero administremos los tiempos de acceso al computador según la edad de cada niño (de menos a más), apoyémonos en controles parentales e historiales de navegación. Indicar criterio para sitios que pueden visitar, evaluar muy bien participación en facebook, y si tienen permiso para chatear, limitarlo a conocidos de su colegio, ojalá, y póngamos la condición -desde el cuidado, protección y cariño- de que cuenten en el chat de que sus papás están atentos y presentes.

- Si nuestros niños nos conversan, del tema que sea y más si se trata de situaciones confusas, violentas y/o sospechosas en materia de abuso, conservemos la calma, dejemos que el niño se explaye, hagamos preguntas esenciales y de forma sutil, de forma de precisar la situación. Si fue falsa alarma, de todos modos establecemos un antecedente positivo

3. Conversar con nuestr@s niñ@s y jóvenes 
Criterios Generales que no podemos olvidar para guiar la conversación:

1- La capacidad de autocuidado está directamente relacionada con la consciencia sobre los derechos que tiene cada niño en relación a su cuerpo y la integridad de éste, y a la capacidad de
poner límites. Esta capacidad difícilmente existirá si el niño o niña no ha tenido la experiencia temprana de reconocer su cuerpo como digno de cuidado, o de reconocer la existencia de límites que merecen y deben ser salvaguardados.

La primera vez que una guagua devuelve un poco de papilla podríamos leerlo como un “no quiero más”. Poco a poco tomará forma el no, el no-gracias (mi favorito), y cuando escuchemos
esa señal en nuestros niños con lenguaje más desarrollado, seremos los primeros responsables en acusar recibo y respetarla. Si los propios padres tienen esta rectitud, cómo no esperarla de los demás.

En relación al aprendizaje de la dignidad, el sentirse sujeto de derechos y merecedor de respeto por su integridad, es importante todo refuerzo que podamos dara nuestros niños en relación a la definición de sus “preferencias”. El aprendizaje de LIMITES, pasa necesariamente por el de las elecciones y preferencias; es una danza indivisible. Los niños están formando hábitos, y hay cuestiones que no son electivas -lavarse las manos, los dientes, vestirse para salir al frío o la calle, alimentarse- pero dentro de actividades cotidianas, podemos proponer “pequeñas alternativas”: los calcetines rojos o azules, la pera o la manzana, etc. Incluso sin necesidad de objetos podemos practicar: qué te gusta más? el sol o la luna, la playa o la montaña, los perros o los gatos, las vaquitas o los caballos, etc.La definición de lo que “me gusta” y “no me gusta” es fundamental. Y también, “me gusta más o menos”.

Por ejemplo en jardines y colegios, ¿qué tía o profesora te gusta más, o te cae mejor? es una excelente forma de abrir conversaciones para observar en quiénes confían más nuestros hijos, por qué, y en quiénes menos. A veces habrá motivos claros -en simpatías o rechazos- basados en características de los adultos circundantes, y otras veces, no habrá motivo “justificado”, pero sensaciones y afinidades, o falta de ellas, o la imosibilidad de definirlas porque son confusas o ambivalentes, SON señales de nuestros niños que deben ser acogidas y consideradas.

2- Corporalidad: reconocer y nombrar correctamente todas sus partes.

En relación al cuerpo, es recomendable que una vez que comiencen a usar traje de baño o ropa interior, e inclusive con pañales (si los peques ya son capaces de comprenderlo), señalemos que justamente lo que cubren esas prendas está fuera de límites para el mundo. Debemos ser claros en quiénes podrían, bajo qué circunstancias, tocarlos en esas áreas: mamá o papá (o algún abuelo o tíos, si así lo estimamos pertinente; tías/educadores, también) para mudar, secar, bañar, poner crema; doctor para examinar en control médico.

Es fundamental enseñar los nombres anatómicamente correctos de esas áreas e ir constatando de tiempo en tiempo ese aprendizaje, el de los nombres, y por otro lado el de los límites, aprovechando cada oportunidad que se pueda presentar para reforzar aprendizajes (baños, paseos a piscinas y playas, controles con el pediatra, etc). Algo tan
sencillo como ¿recuerdas cuáles son las partes que cubre/protege el traje de baño o la ropa interior?, ¿recuerdas que solo x,y,z, personas pueden acercarse y en a-b-c circunstancias y ninguna otra? puede iniciar una conversación provechosa.

Con niños y niñas más grandes, no temamos ir abordando los temas de la sexualidad, acorde al nivel de comprensión y madurez de los pequeños. Hay todo un camino del desarrollo, desde el nacimiento hasta la pubertad y luego la adultez, que acompaña la conversión de nuestros hijos e hijas en seres sexuales. Que los padres seamos interlocutores válidos, ojalá la primera fuente a la que recurran en caso de dudas, confusiones, preguntas y experiencias lindas, también, que se puedan compartir.

3- Coherencia: recordemos que lo que más queda en nuestros niños es lo que observan. Enseñamos lo que somos, cómo somos, cómo nos comportamos. Nuestros niños reproducen lo que ven y difícilmente asimilarán conductas de autocuidado consigo o para con otros niños, si los adultos nos comportamos de formas inadecuadas frente a ellos (con otros niños o adultos), o si tratamos a nuestros cuerpos con indiferencia o descuido, o si no somos capaces de poner límites a otros, de forma asertiva (cuando nos empujan en una fila, o nos aprietan en el metro: cada instancia de este tipo ayuda a ir consolidando lo que estamos tratando de enseñar).

4- Enseñar a los niños que hay secretos que NO DEBEN GUARDAR. Que es muy distinto no contar sobre un regalo o una fiesta sorpresa de cumpleaños, que sobre situaciones que los hacen sufrir, o sentir incómodos, o que no entienden bien. Nadie tiene derecho a pedirles guardar silencio en esas circunstancias y no hay ninguna “traición o deslealtad” (los niños son candorosa y extremadamente éticos a este respecto) con  os grandes, no importa si estos “grandes” son inclusive alguna “autoridad”. Es necesario incentivar a nuestros niños a decir que NO, sacar su voz o a pedir ayuda; decirles que esta conducta es valiente, importante, “buena”. Que estaremos de su lado y orgullosos de ellos.

5- Ante las preguntas de nuestros niños debemos responder de forma sencilla, clara y honesta. Como el abuso sexual infantil está relacionado con la esfera humana de lo sexual (aunque en su dimensión destemplada, disfuncional, enferma), toda conversación al respecto de la corporalidad o sexualidad humanas debemos abordarla con máxima atención, asertividad y certeza de que estamos aportando al autocuidado.

Cuando las preguntas sean directamente relacionadas al abuso sexual -a veces pueden ver el término, al pasar, en un kiosko de diarios- entonces tratemos de entregar información clave, sin jamás evadir el tema. Ahora, si no sabemos bien qué responder o cómo, podemos pedir tiempo a nuestros críos, comprometer una respuesta para el día siguiente (u otro día) y pedir consejo, orientación donde podamos: en jardín, colegio, con un amigo psicólogo o educador, etc. para luego entregar esa respuesta adeudada (no la olvidemos). Asimismo, existen libros y fuentes en internet para guiarnos.

6- Conversaciones “no verbales”:

Es más difícil conversar cuando los niños son tan pequeños que todavía su lenguaje es impreciso, su vocabulario limitado. Pero hay otros “idiomas” que podemos incentivar y de 
los cuales podemos valernos en caso de dudas o aprensiones que puedan surgirnos: el dibujo (que a veces también es muy rudimentario) o los juegos con muñequitos: pueden ser juguetes, monitos de madera, barbies, o hacer nosotros mismos figuras de papel o cartón que representen personas de distintas edades. Juguemos con “casas” y habitaciones diferentes, situaciones abiertas como ir al baño, o es hora de ir a la cama y veamos qué interacciones realizan los niños con los muñequitos. También, a mí al menos me ha funcionado, en todo el aprendizaje de las partes del cuerpo, libros o dibujos en que apoyarnos para ir enseñando nombres y funciones (los niños se entusiasman viendo como funciona la ingesta de alimentos y su viaje hasta el estómago, o las neuronas en el cerebro, o los latidos del corazón). Aprovechar esas instancias para enseñar nombres correctos y también para ver sus reacciones -neutrales, serenas o tensas y temerosas- cuando pasamos en el dibujo por las partes íntimas. Muchas veces esa tensión es valiosa como información en la prevención o detección de una posible situación de abuso. Para todas estas recomendaciones, tratemos de ir muy tranquilos -los niños leen la menor mueca nuestra- y dejar espacio para que ellos se expresen. Mayor detalle en mi columna de www.momwo.com“Cuando las palabras faltan” http://www.momwo.com/web/ayuda_para_crecer/causa_auto_cuidados/782-cuando_faltan_palabras.html

Para terminar, lo importante es poder entregar elementos para que los niños puedan ir realizando distinciones -algo que no es tan sencillo, a veces ni para nosotros los adultos- entre contactos corporales adecuados y abusivos o sencillamente confusos (como juegos de connotación sexual, entre adultos y niños, o entre niños de distintas edades y etapas). Frente a contactos inadecuados, confusos, intimidantes, deben saber que pueden abstenerse, que no están obligados, y que pueden y deben contarnos, preguntarnos o pedir ayuda si es preciso.

Por último, frente a noticias de los medios, relatos de experiencias cercanas (compañeros de colegio) o de su propia experiencia, la primera medida es ESCUCHAR sin poner en duda los hechos (luego podemos profundizar), y asegurando a los niños y niñas que la responsabilidad/culpabilidad es siempre del agresor, del adulto, jamás de los menores. Y si es posible advertirlos -según la edad y capacidad intelectiva de cada pequeño- sobre las formas en que podrían comportarse los agresores sexuales (sus estrategias de seducción y/o subyugación sobre los más indefensos), tanto mejor.


Disclaimer: esta guía pretende aportar a la promoción de una ética del Cuidado y de una mirada de respeto sobre los derechos de los niños, y a la prevención del abuso sexual infantil
mediante el reforzamiento del cerco adulto de protección, atención, presencia y accionar nuestro (de los grandes) alrededor de los más pequeños. Es una herramienta más, entre otras posibles. Un apoyo en la orientación y el diseño, también, de nuestras propias directrices - que también vamos definiendo, enriqueciendo, y actualizando todo el tiempo- como padres, madres y familias en materia de cuidado y guía de nuestros niños y adolescentes. No reemplaza, de ninguna manera, el criterio experto o consejo profesional con que es preciso contar al momento de enfrentar la posibilidad o certeza de una situación de abuso que debe ser evaluada, denunciada y llevada a proceso judicial.

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1- Otros tips en conversación con @MujerOpinahttp://www.mujeropina.cl/Entrevistas.html y


Conversación con Radio Concierto 88.5 FM, Chile,
http://www.concierto.cl/3613/vinka- 
jackson-sicologa-y-escritora/

2- LECTURA IMPRESCINDIBLE PARA TODA MADRE Y PADRE, Y ADULTOS COMPROMETIDOS CON EL CUIDADO:


De los autores chilenos Vanetza Quezada, Jorge Luzoro, Ricardo Neno y Alejandra Insunza ABUSO SEXUAL INFANTIL ¿Cómo conversar con los niños?(Ediciones de la Universidad Internacional SEK, 2006) INCLUYE UN TEST DE PRUDENCIA, material valiosísimo para presentar a nuestros niños con diversas situaciones donde desplegar su autocuidado, conversar sobre sus distintas dimensiones, y explorar temores, confusiones, certezas, alertas


Recuperando mis palabras que vibran y vuelan por ahí...

Estoy en proceso de ordenar todo lo que he escrito, por el momento les dejo este enlace "Ordenando"

http://vinkajackson.wordpress.com/2012/03/29/ordenando/



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